Las leyes de la naturaleza

"Cuando te hayas decepcionado de estudiar tantas teorías, voltearás tu vista a la naturaleza que es la fuente primaria de la sabiduría"

Las leyes de la naturaleza son todas las constantes que rigen y ordenan el desenvolvimiento rítmico del universo. Son la evidencia tangible de que existe una inteligencia superior regente y directriz, actuando en el cosmos detrás de todos los fenómenos naturales.
El universo no se desenvuelve anarquicamente sino regido por el orden y la interdependencia de todos sus elementos de manera similar a una gran sinfonía.
Si queremos acceder al conocimiento de las leyes y percibir su acción sobre todas las cosas debemos tener un ojo agudo y penetrante, ya que la vista superficial solo ve los hechos y no alcanza a percibir las constantes que los origina.
La sabiduría de los grandes sabios es increíblemente similar porque fue inspirada en los mismos principios esenciales. Todos ellos fueron discípulos de la naturaleza.
Al desconocer las leyes universales nos distanciamos de la dirección de la naturaleza y movidos por la soberbia y la autosuficiencia fabricamos nuestros propios sistemas de organización que carecen de balance y sabiduría. Si actualmente vivimos un presente caótico, lleno de condiciones difíciles y complejas es porque regimos nuestra vida con normas de conducta y códigos existenciales que no se encuentran alineados con las constantes de la naturaleza.
Dentro de las leyes más representativas encontramos:


LA LEY DE CAUSA Y EFECTO
Esta ley se basa en que todas las manifestaciones, hechos y condiciones de la naturaleza ocurren como efecto de una causa. Su estudio nos enseña que el desenvolvimiento de la naturaleza es interdependiente, que ningún fenomeno surge aisladamente de la nada, sino como reacción de una o varias causas.
La acción de esta ley es la base de la justicia universal ya que produce la compensación de todos los fenómenos, manteniendo así el equilibrio en la naturaleza.
Todas las religiones y ordenes esotéricas transmitieron en sus doctrinas enseñanzas relacionadas con esta ley, las cuales fueron expresadas usando diferentes términos cómo: La ley del talión (Ojo por ojo diente por diente), la ley del karma, el némesis, lo que uno siembra recoge, el que la hace la paga, de lo que das recibes, etc.

¿Qué es el Karma?
El karma es el efecto que cosechamos a corto, medio o largo plazo por cada una de las palabras y obras injustas que realizamos inspirados en el egoísmo y en la ignorancia.
El karma se nos presenta en forma de hechos, condiciones y encuentros con personas.

Cuando desconocemos estos principios y vivimos con la conciencia dormida no sabemos por qué nos ocurren las cosas que nos pasan, ni a donde nos conducen las cosas que hacemos. Ignoramos que en la vida hemos de recibir el bien y el mal en la misma medida que los ofrecemos a nuestros semejantes.
No debemos confundir el karma con la ley de causa y efecto. El karma son los sucesos y acontecimientos, mientras la ley es la constante que los produce.
El karma es variable según sean las causas, mientras la ley que lo produce es siempre la misma.
El karma no o es un castigo ni un premio. Son hechos que ocurren como efectos de una causa. Somos libres de obrar el bien o el mal. Si obramos el bien, cosecharemos el bien. Si obramos el mal, cosecharemos el mal.

El karma en nuestra vida
Si estudiamos la tremenda influencia que tiene la ley de causa y efecto en nuestra vida, comprenderemos que somos los arquitectos de nuestro porvenir. Las obras que realizamos en el pasado son las causas de nuestro presente y las que realizamos en el presente son la causa de nuestro futuro.
La gran diferencia entre quien no tiene este conocimiento y quien lo tiene es que el primero espera el destino mientras que el segundo posee el secreto para fabricarlo.
Las situaciones que se nos presentan a lo largo de la vida no ocurren por casualidad, sino como consecuencia de las acciones que hemos realizado en el pasado. Si comprendemos y experimentamos esta enseñanza podremos liberarnos de todas las filosofías que se fundamentan en la suerte, el azar y la superstición.
Mientras no entendamos la acción de la ley del karma nos inclinaremos a buscar externamente en muchas figuras como Dios, los gobernantes, los demás, etc. a un culpable para los eventos y condiciones difíciles que se presentan en nuestra vida.

El karma y el sufrimiento
Cuando tenemos la conciencia dormida actuamos sin medir efectos y no nos damos cuenta de que algún día tendremos que experimentar en la misma medida el sufrimiento que causamos a los demás.
Cuando nos identificamos con los deseos de un yo psicológico nos centramos exclusivamente en satisfacerlos sin tener en cuenta el dolor que causamos a otros para lograrlo. Embriagados e hipnotizados en la persecución de un deseo, no alcanzamos a ver el sufrimiento ajeno ni a ponernos en el lugar de los demás. Porque “las cosas no parecen malas cuando uno las hace, sino hasta que a uno se las hacen”.
Cuando comprendemos la acción de la lay de causa y efecto en nuestra vida, entendemos que todos los seres humanos somos responsables de aquellas circunstancias que se nos presentan haciéndonos sufrir, en las cuales no interviene la mano castigadora de ningún dios. Porque la capacidad que tiene el hombre de sufrir es proporcional a la que tiene de realizar actos de maldad.
Afortunadamente, para quién adquiere el conocimiento de la ley, el karma puede detenerse y saldarse voluntariamente.

¿Cómo se mide el Karma?
El karma se mide de acuerdo a la magnitud de la falta y al grado de conocimiento con que actuamos. Cada persona tiene un nivel de experiencia, de comprensión, de capacidad y de sabiduría diferente. El juicio karmico actúa particularmente de acuerdo a ese nivel. Por eso se dice que: “más se exige a quién más sabe”. Jesús expresó esta enseñanza con las siguientes palabras… porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.”

¿Qué es la deuda Karmica?
Los efectos de nuestros actos no se presentan siempre de forma inmediata y por eso el karma tiende a acumularse en forma de deuda.
Los efectos del karma son como los frutos que cultiva el campesino que no se recogen el mismo día que se siembran. Esta característica de la ley produce curiosas apariencias porque en el mundo el injusto parece feliz y audaz por sus malas obras mientras el justo parece infeliz y tonto por sus buenas obras.
El injusto goza momentáneamente mientras sus actos maduran y dan fruto. El justo sufre momentáneamente mientras sus actos maduran y dan fruto.
Muchas circunstancias de la vida pueden parecernos injustas porque son el efecto de acciones realizadas en un pasado olvidado. Son consecuencia de nuestra deuda karmica.
No hay forma de evadir esta deuda, tarde o temprano deberemos pagarla. Por eso Buda decía:

“Ni en los cielos, ni en medio del océano, ni en una gruta en las montañas se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salvo de las consecuencias de sus malos actos”

Por vivir dormidos y de manera egocéntrica acumulamos un karma doloroso que nos ata a futuros problemas y condiciones existenciales difíciles.
Si nos relacionamos mal con nuestros semejantes, desarrollamos deudas por las cuales deberemos reencarnar innumerables veces para reencontrarnos y saldarlas.
Desde la perspectiva del conocimiento interior, la deuda karmica es una atadura indeseable que nos mantiene ligados al retorno de circunstancias, encuentros, dramas, renacimientos, etc. La vida del hombre dormido se desenlaza atada a una agenda de sucesos que él mismo originó inconscientemente. Solo seremos realmente libres cuando hayamos saldado la totalidad de nuestras deudas y aprendamos a relacionarnos sabiamente con la ley del karma.

El karma como correctivo y mecanismo de aprendizaje
Nuestro karma nos está señalando que alguna vez actuamos injustamente y por lo tanto nos invita a descubrir en nosotros mismos una conducta que debemos corregir y superar.
Si nos auto observamos podremos descubrir que frecuentemente damos a otros un trato que no nos gustaría recibir. Toleramos nuestras actitudes injustas cuando obtenemos un beneficio de ellas. Sucede que cuando se es verdugo no se puede ver con la perspectiva de la víctima y cuando se es víctima no se puede ver que en otro momento se actuó como verdugo.
Como no nos conocemos, consideramos injustos nuestros sufrimientos y en vez de tratar de descubrir la causa de nuestro karma nos quejamos de él. Cuando uno reniega del karma; este se torna más severo; se agudiza y se complica, en vez de saldarse y resolverse. Existe un precepto que dice: “No te opongas a tu karma… Cancélalo”.

¿Cómo trascender las deudas karmicas?
Las deudas karmicas pueden saldarse a través del dolor o acogiéndose a una ley superior: La ley de la misericordia. Esta ley nos abre las puertas del perdón; sin embargo la deuda karmica no se salda con buenas intenciones, sino con obras de rectificación que son el verdadero síntoma del arrepentimiento. Por eso para poder aprovechar la ley del perdón, debemos comprender qué es el Dharma.

¿Qué es el Dharma?
El Dharma es la capacidad que tenemos de obrar en concordancia con la ley de causa y efecto, implementando estrategias prácticas en nuestra vida para modificar el destino que hemos trazado con acciones injustas y poder saldar las deudas que tenemos pendientes con la justicia.
El dharma puede verse como un camino o estilo de vida en el que como primera instancia debemos trabajar en la rectificación de nuestro ser, comprendiendo y disolviendo los egos que al manifestarse en nuestra conducta producen karma.
Seguido a esto debemos reconocer la importancia de realizar actos de servicio desinteresado y compensación para saldar las deudas que hemos acumulado en toda nuestra trayectoria de egocentrismo e inconsciencia. Entonces, llevando una vida recta, inspirada en la sabiduría y complementada con el servicio vamos borrando el destino, logrando la libertad de las ataduras existenciales y la trascendencia del sufrimiento.
El dharma se conoce también como el “dinero cósmico”, ya que con el podemos pagar el karma y adquirir los méritos de corazón que se necesitan para ahondar en el camino espiritual. Del mismo modo que en el caso del karma, también podemos acumular dharma correspondiente a trabajos realizados por la humanidad en pasadas existencias.

La difusión del conocimiento como servicio
Si comprendemos que el autoconocimiento nos libera de todas las formas de sufrimiento, porque ataca el egoísmo y la ignorancia que las origina, comprendemos que la mejor forma de prestar un servicio a la humanidad es compartiendo las enseñanzas del despertar desinteresadamente.
Al asumir responsabilidades con la enseñanza, adquirimos los méritos del corazón que necesitamos para alcanzar nuestro propio desarrollo y libertad. Pagamos el karma y borramos gradualmente el itinerario de citas y problemas que nos mantienen comprometidos y absortos en el mundo de la ilusión.
Independientemente de que la enseñanza sea aceptada o rechazada, el trabajo de difundir consiste únicamente en señalar el camino a quienes se muestran interesados en él.
Existen muchas formas como podemos convertirnos en instrumentos del conocimiento interior.


LA DUALIDAD Y LA LEY DEL PÉNDULO
El principio de la dualidad está presente en todas las manifestaciones de la naturaleza. Todos los fenómenos están compuestos por polaridades opuestas.
Los extremos pueden presentarse separados, pero siempre están vinculados a su opuesto.
Los extremos aunque parecen diferentes son parte de una misma cosa.
La máxima sabiduría no está en elegir el extremo ideal, sino en despertar para encontrar el equilibrio preciso en cada instante. La dualidad y el péndulo rigen nuestra vida de muchas formas y solo el hombre de conocimiento sabe como adaptarse sabiamente a esas influencias.




LEY DE ENTROPÍA O NIVELACIÓN
Todo es afectado por las influencias y tiende a nivelarse. Por el efecto de esta ley se dice que: “Una naranja podrida pudre a las demás” “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
La nivelación nos impulsa a actuar como colectividad y no como individuos. Nos lleva a convertirnos en el entorno con el que nos relacionamos. Somos afectados por ella cuando regimos nuestra vida con patrones, tradiciones y valores populares que aceptamos sin cuestionar. Este comportamiento también es conocido como conducta gregaria.
La nivelación nos impulsa a integrarnos en rebaños que van por la vía de la decadencia y de la involución. Si no trabajamos sobre sí mismos para alcanzar autonomía psicológica seremos nivelados en los hábitos populares y en el sueño de la conciencia colectivo. 
No nos damos cuenta de nuestra condición involutiva porque nos medimos a sí mismos teniendo como referente una sociedad que está sumida en la decadencia.
La nivelación nos conduce a la involución sin necesidad de que hagamos algún esfuerzo de nuestra parte. “El que desciende en bicicleta de la montaña no tiene que pedalear. Solo el que quiere subir.”
Comprender la influencia de esta ley y la forma de trascenderla es fundamental para recorrer el sendero revolucionario de la sabiduría.

LEY DE RETORNO Y RECURRENCIA
Todo retorna. La manifestación de la vida se procesa en ciclos repetitivos. El universo tiene ritmo. Se repite el palpitar del corazón, se repite la respiración así como las estaciones. Se repiten los días, los meses, los años y también las existencias. Estamos envueltos en ciclos y somos conducidos por ellos. 
El retorno y la recurrencia sólo pueden trascenderse cuando se comprende la ley que los origina.

LEY DE EVOLUCIÓN E INVOLUCIÓN
Todas las cosas, seres y fenómenos están sujetos a pasar por un ciclo evolutivo que es precedido por otro involutivo. Las personas, las plantas, los animales, los objetos, las razas los gobiernos, las civilizaciones, etc.
Todo lo que evoluciona está condicionado a involucionar. Lo que se eleva decae. Lo que crece, decrece. Lo que surge algún día desaparece. 
El proceso de desarrollo interior no se produce por la evolución mecánica de la naturaleza. Podemos crecer y desarrollarnos físicamente sin que esto signifique que hemos crecido en comprensión y sabiduría.
La raza puede contar con increíbles avances en tecnología, medicina, arquitectura y comunicaciones pero a nivel humano continúa en estado medieval.
Para que el desarrollo interno se produzca se necesita cooperación de nuestra parte en el trabajo sobre uno mismo.